dissabte, 28 de novembre de 2015

¿Calidad o caridad? Cuestión de maldad o el vicio del poder.

Caridad (DRAE):
1. f. En la religión cristiana, una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.
2. f. Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión.
3. f. Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados.
4. f. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.
 
Estas son las cuatro primeras acepciones que da el Diccionario de la Real Academia Española de la caridad. He incluido la cuarta porqué quizás es la más honesta, pero la menos practicada. 


En cambio, y sobre todo ahora que viene la navidad, la más practicada es la tercera, la limosna, en forma de peculio o de especie y que otorga un poder simbólico del caritativo hacia el recibidor de la misma, o aceptador, ¿Quién no ha dicho alguna vez: “sí, sí, es pobre… pero tiene móvil”? ¿Y no es esta pregunta, aparentemente inocente una demostración del poder que tiene el caritativo sobre el aceptador? 
 
 
 
El Cristianismo que además es la religión que continua la vida del alma más allá de la muerte haciendola eterna y por tanto convirtiendo así nuestra alma en nuestra propiedad —¿proto-capitalismo?— nos enseña a ser caritativos con el prójimo caído en desgracia pero olvida decir que antes debe ser la sociedad quien procure que el prójimo no caiga en desgracia.

Claro que sí la sociedad, representada por el estado, está más preocupada en abultar sus bolsillos con escandalosas corruptelas y robos aún más escandalosos como impunes, entonces no queda más remedio que echar mano de la cristiana caridad para “dar de comer al pobre” (eso sí, cuando yo quiera, lo que yo quiera, y, por supuesto ¡nada de vino!, "que luego se lo gastan en vicio").

 
Así pues, compañero, compañera, progresista y social, antes de participar en  una de esas execrables campañas de caridad, ya privadas (bancos de alimentos) ya más o menos públicas (maratones televisivos), piensa si estás realizando un acto de solidaridad o más bien una hipócrita y humillante piedad. Quizás sin quererlo estas actuando de manera más retrógrada que progresista.


** Los que tenéis cierta edad recordareis, sin duda, las mesas petitorias franquistas en favor de los  “chinitos”. Pues eso.
(Foto: Mesa Petitoria en Santo Domingo, Jerez de la Frontera.)
Fuente: http://postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com.es/2014/01/fotos-antiguas-de-jerez-de-la-frontera.html

 


No, yo os digo no a la hipócrita misericordia. Sí, en cambio a una acción de estado decidida. Si nuestros impuestos (que muchos pagan, algunos no) no fueran a los bolsillos de los ladrones que todos más o menos tenemos en mente, no habría necesidad de toda esta porquería sensiblera destinada a arrancarnos unas lágrimas con el dolor ajeno y de paso limpiar nuestra conciencia (Ya hemos cumplido con nuestro “cupo” anual).
 
 
No olvides:
LA PRÁCTICA DE LA CARIDAD AUMENTA
LA DIFERENCIA ENTRE RICOS Y POBRES
Porque la caridad solo la practican los pobres para
aliviar a los ricos de sus obligaciones.
 

Y (con esto termino) no me vale confundir mis argumentaciones con el esfuerzo que pueda hacer un particular en un área concreta por los motivos que sean (generalmente que por alguna razón le atañen: nuevamente una forma de egoísmo, aunque en este caso me parece totalmente aceptable). No me vale tampoco confundir mis argumentaciones con el esfuerzo que conviene que hagamos todos para afrentar una desgracia puntual: es lógico que ante un grave accidente  atentado vayamos todos en masa a dar sangre. Es razonable que ante los terremotos del Nepal de Abril y Mayo colaboremos todos (Perdón, no lo hagáis, sé de fuente directa que toda la ayuda se la quedó el gobierno para sus usos).Y si no, que se lo pregunten a los pobres desgraciados de Lorca que sufrieron en sus carnes el terremoto de 2011, ¿o es que ya no nos acordamos de ellos? ¿Qué? ¿Qué decides? ¿Caridad o calidad?
 
         MENOS BANCOS DE ALIMENTOS Y MÁS ACCIÓN DE GOBIERNO
MENOS MARATONES Y MÁS PROGRAMAS ESTATALES DE INVESTIGACIÓN 


Postada: preguntas inocentes:

¿Porqué los recaptadores de caridad acuden a las casas y clases humildes y no a los grandes ladrones (cuyos nombres callaré pero que todos conocemos)?
 
      ¿Porqué las clases humildes pagamos dobles impuestos —los de hacienda y los de la "solidaridad"—mientras que los otros no pagan ni unos ni otros?



Decían los Beatles en su canción Revolution

Dices que tienes una solución verdadera
vaya, tu sabes
A todos nos encantaría ver el plan
Me pides una contribución
vaya, tu sabes
Estamos haciendo lo que podemos
Si deseas dinero para la gente con mentes que odian*
Todos lo que te diré es “hermano, tienes que esperar”
Sabes que estará bien
Muy Bien, Muy bien
 
* Es evidente que los acaritados (que reciben la caridad) no odian, pero los que provocan la situación sí odian, o más bien, roban "al estilo de la pilas de los conejitos"
 (y roban y roban y roban .....) y roban


Fuentes de las imagenes genéricas:
http://protestantedigital.com/espana/30777/Se_incrementa_la_desigualdad_entre_ricos_y_pobres
http://www.politiquiando.com/2014/01/ricos-cada-vez-mas-ricos-pobres-cada-vez-mas-pobres/
http://afiecyl.es/wp/cuantos-impuestos-pagan-los-ricos/
 

 

 

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