dijous, 13 de juny del 2019

Los pasos perdidos


      "Pero pronto nos vino al encuentro una noche más honda que la noche del teatro: una noche que se nos impuso por sus valores de silencio, por la solemnidad de su presencia cargada de astros. 
Podía desgarrarla momentáneamente cualquier estridencia del tránsito.  Volvía luego a hacerse entera, llenando los zaguanes y portones, espesándose en casas de ventanas abiertas que parecían deshabitadas, pesando sobre las calles desiertas, de grandes arcadas de piedra. Un sonido nos hizo detenernos, asombrados, teniendo que caminar varias veces para comprobar la maravilla: nuestros pasos resonaban en la acera del frente."



(Los pasos perdidos, Alejo Carpentier, 1953)

dissabte, 8 de juny del 2019

¿Grabar o disfrutar?... Esta es la cuestión



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Es viernes noche y me dirijo con alegría a una conocida sala de ocio de Barcelona para asistir a un concierto de la banda W… que rinde tributo a los C… mientras me pregunto por qué razón no pueden ser simplemente la banda W… interpretando a los C…, sin la palabra “tributo” que me recuerda, sin piedad, que hacienda somos todos (aunque unos más que otros). No me imagino el Palau de la Música anunciando a la Orquesta sinfónica de X… en un concierto tributo a Beethoven o a Mahler.  

En fin, dejemos de lado esta cuestión. El caso es que estoy en la sala, buen ambiente y precios caros, en breve empezará el concierto, falta nada, unos momentos…
Empieza, suenan los primeros acordes y simultáneamente se alza una multitud de móviles de últimas generaciones, en función de vídeo en grabación, con la buena e inútil intención de capturar la emoción que transmite el escenario.

Y me pregunto a que venimos… perdón, a que vamos a los conciertos tributo de hacienda que somos todos, unos más que otros. Yo lo tengo claro, re-escuchar esta música de mi juventud, aunque no en los interpretes (y a veces autores) originales, dadas las imposibilidades impuestas por el paso del tiempo. Otros muchos, por lo que veo, vienen en realidad a jugar a reporteros gráficos de baratillo o son víctimas de esta enfermedad, remedo de síndrome de Diógenes, del coleccionismo de basura digital.

En fin, será cuestión de empezar a acostumbrarnos a ver los conciertos en vivo, a través de las pantallas de los móviles de los que tenemos delante. Aunque ellos, los de los móviles no se den cuenta que mientras están preocupados en su reportaje gráfico (que difícilmente verán jamás) se están perdiendo, precisamente, las emociones que vinieron a buscar.

¡Ah!, me declaro culpable, yo mismo he sucumbido a la tentación de gravar la interpretación de la canción Have…..  para enviársela por una app de esas a mi hermana que vive a 620 kilómetros de mí, y que, como yo, es devota de las músicas de esas décadas. Nadie es perfecto.

Dedicado, con cariño, a Victor G.


* Fuente de la imagen: google. Se supone, así se indica al menos en el resultado de la búsqueda,  que libre de copyright

dilluns, 18 de març del 2019

Leer para perderse en lo otro; leer para tropezar con uno mismo


Todo el mundo, yo creo que todo el mundo, sabe que El Quijote es una obra a leer (otra cosa es que se lea). Es tan grueso como un best seller y aunque la prosa no es moderna, dicen que es muy divertido (lástima que la cosa se queda en la aventura de los molinos y poco más; pero algo es algo).

…..
                   Pero

NO todo el mundo, yo creo que no todo el mundo, ni mucho menos, piensa en leer a Borges. Conocen el nombre, quizás hasta saben que es argentino, poco más. No es criticable. Entre otras cosas porqué el autor nunca escribió grueso y pesado (quiero decir Best seller). No es criticable, seguramente el márquetin no le acompaña a nuestro bonaernense.
A veces pienso que Borges se sitúa en un terreno (limítrofe, por supuesto; fronterizo, como no) entre la poesía (que todo el mundo sabe que existe, pero nadie lee) y el relato de curioso andamiaje.
Sin embargo, cuando uno (y ahora hablo de yo, que no he sido excepción a la norma) pasa con la vista (que eso dice la RAE que es leer) sobre esos garabatos que son texto, las palabras de los cuentos de Borges se instituyen en un sentido que, con apariencia de visible, se esconde en lo no dicho. (Fíjense, yo mismo he orillado la poesía del autor y me quedado en la prosa: y es que la poesía es eso que existe… en algún sitio).

Así, yo me estrene con la biblioteca de Babel. No sé el rato que estuve leyéndolo (esto es, pasando la vista sobre el texto), ni los días que estuve leyéndolo (esto es, rumiando y mascando las palabras, la historia). En realidad, creo que aún no he terminado y rara es la semana que no piense en la biblioteca de Babel.  Y siempre tengo la sensación que algo se me escapa. Dijo Raimon —sin acento de camión—, el cantautor Valenciano (no cito, recuerdo, traduzco y recompongo unas palabras suyas), que no se puede coger ni con las manos ni a puñado el agua del tiempo que vives, que en la mano te quedará tan solo un leve velo de humedad. Así es Borges, resbaladizo e huidizo, pero vero. Muy vero.

Yo ya casi no me acordaba de una anécdota, si así se puede decir, que me dio fuerza para no avergonzarme de leer en el metro o en el bus (que son los sitios, por cierto, donde mejor leo a pesar del trajín y del ruido). Borges leyó la Santa, Indiscutible, Sagrada, Respetada y digna de Respeto Divina comedia a ratos en el Bus.

Esta anécdota me la ha traído a la memoria la lectura de este libro recomendado en clase, sobre Borges, de Alan Pauls, El factor Borges, no hace falta decir, creo, libro recomendable NO, lo siguiente (relativamente fácil de leer, relativamente ameno, a mí me permite bucear lo que de momento necesito y puedo acaparar de Borges).
De momento voy por el capítulo siete (titulado “Segunda mano”) y ya sé que pasará directamente a la pila de los libros que hay que re-leer pronto, a hacer compañía al de Tania Pleitez (también recomendado en clase, para, en este caso, Alfonsina Storni).

Insisto, muy recomendable, un libro entusiasmático sobre todo para aquellos que, aunque ahora alumnos, hemos sido mucho tiempo autodidactas y adolecemos, pues, de estas típicas lagunas del camino hecho sin sistema ni constancia.



Creo que, con lo que llevo leído, y con olvidos propios de una primera lectura (tengo la molesta manía de hacer la primera lectura sin marcar las ideas interesantes: “Ya me acordaré luego…”), si tuviera que destacar una idea sería la de:
Leer para evadirse del mundo, (hasta aquí nada del otro mundo) pero con un matiz (de vital importancia), con el matiz de intentar tropezar con uno mismo.


Leer para perderse en lo otro; leer para tropezar con uno mismo



Hay más, lo sé, más ideas que indefectiblemente marcaré para que no se vayan por el desagüe del olvido. Por ejemplo, cierto. Esta referencia a las enciclopedias. Y a su calidad, de como en un tiempo desaparecido eran artículos de verdad y no simples contenedores de datos, fríos y contables. De como la enciclopedia puede ser el Reade’s digest del intelectual, del hombre semiinstruido nos dice el autor porteño citado por Pauls. El saber un poco, lo necesario como imprimación de un tema. Luego, ya pasaremos al manual y más tarde directamente al ensayo.


Un detalle, no quiero olvidarlo. La obra de Pauls tiene una curiosa estructura. No tiene pies de página, sino acotaciones. Al principio puede resultar molesto. No hay un momento donde iniciar el paréntesis del pie de página. Bien, no pasa nada, ¿no somos adultos? ¿No hemos superado la mayoría de edad culpable?, nosotros podemos decidir cuándo poner el paréntesis. Entonces, ocurre, al menos a mí, una transformación mágica. ¿Por qué no adoptar realmente y para siempre este sistema? Tampoco está tan mal.


Continuará….


Luis Alberto Parera (Lluís)
L’Hospitalet de Llobregat
19 marzo 2019

dilluns, 11 de març del 2019


Bajopulpo: un ready dada
O divertimento, a modo de bagatela, para piano, guitarra eléctrica y cuatro voces
a partir de la partitura de Huidobro.



Nací a los cuarenta y cero años ,40, el día de la muerte de el más famoso que Cristo; nací en el Dakota Builing bajo flores de celofán y taxis de papel de periódico. También había un submarino amarillo. Tenía un hiriente mirar, de cebolla de cristal

Mi padre era de mirada difícil y de manos de campos de fresa. Mi madre bailaba un ragtime eléctrico mientras se las arreglaba para llegar a final de mes.

Una buena mañana cogí mi paracaídas y dije “Entre cuatro mil,  4000, agujeros
y dos,2, mirlos cantando en la muerte de la noche” me desenlazo
 Al
sadisfaction guaranteed


Salté a través del universo de sueño en sueño hacia la muerte dejando un largo y estrecho camino de lágrimas de oro. 

Nothing’s gonna change my world
Nothing’s gonna change my Word
Nothing’s gonna change my work
Nothing’s gonna change my dork
Nothing’s gonna change my dock




Estas perdida, Octopus
Alone on a hill
Hablas perfectamente alto en las alturas del vacío
Y nadie quiere escucharte
Porque eres de verdad de ningún lado, sentado en el sillón de nada y
con tus planes inútiles para nunca



Estas perdida, Bajopulpo,
Hazlo fácil, súbete a la morsa de los cuatro,4 , violines
Mira a toda esta gente solitaria
Deslizándose a través de la espiral de tobogán
Y desafía al vacío de tu propia tempestad

Y tu pájaro canta
canta la mañana
la mañana que nadie conoce
Nadie conoce la palabra
La palabra es amor
Amor es todo lo que necesitas
Necesitas un arma caliente
El arma caliente de Rocky
Rocky Racoon
Racoon hazlo!
Hazlo con un martillo de plata
Martillo de plata
Pez martillo
Pez  de paja
Pajar y pájar
Y tu pájaro canta



Jai Guru Deva om
Au au au
Obladi     oblada
Hey he ehhhh heeeey
Yeee   ye    eyyy    yeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeh
yhy
e

dijous, 23 de març del 2017

DE PERROS Y PERSONAS

DE PERROS Y PERSONAS
O todo el mundo es bueno hasta que se demuestra lo contrario

Estaba yo paseando con Piula y Nino, sabia experimentada ella, un alboroto atronador él, y con eso que cavilaba sobre aquello tan manido del amor de los animales. Y yo, en mis trece, que no, que los animales, los perros, no quieren, al menos no como los humanos.
No, amor es una palabra que queja coja; un mal eufemismo con que los humanos, impotentes, queremos disimular este fino y atávico hilo de plata que une a un animal de compañía, acompañante, con su acompañador.

Hablo de un sentimiento ya perdido en el fondo de los siglos con tanto pensador y tanta religión. Hablo de un compromiso que rompe con toda frontera y que es, por supuesto absolutamente desinteresado. Ya sé que se me puede decir que un perro, en definitiva es un ser masoquista que nos soporta por un cuenco de pienso (en realidad hay quien me lo ha dicho). Pero esto es ver la cuestión con una cortedad de vista de muchas dioptrías.
Un perro, claro, quera compartir nuestra comida. Y si puede, intentará acapararla para él solo; es supervivencia. Pero su compromiso con nosotros no disminuirá ni un ápice; todo lo contrario, pacientemente aguantará que lo saquemos a las cinco de la mañana, con todo el frió de la noche de invierno; que le administremos las comidas; que lo llevemos con nosotros en un viaje en coche o, peor, que lo dejemos solo unas horas.  En otras palabras, la generosidad es su naturaleza.   






Podemos suavizarlo con palabras zalameras, pero, debemos afrontar que flaco favor nos hizo la naturaleza dotándonos con intelecto (a nosotros, que no tenemos fuerza, ni agilidad, ni velocidad, solo nos queda el intelecto para ser candidatos a la supervivencia como especie). Un flaco favor pues se olvidó de cortar unos (indeseados) estímulos para la supervivencia degenerando en codicia, avaricia, soberbia, egoísmo y así la gran obra de la naturaleza se ha pervertido en un ser arrogante, individualista (lo contrario que los perros), cretino e hipócrita —sobre todo hipócrita—.

Aprenderé de Piula, de Nino: no más codicia, soberbia y sobre todo no más hipocresía.  Al César lo que es del César;  yo, como un perro, unido en intima simbiosis a mi gente, a mi familia atávica y a la naturaleza, repartiré la generosidad y paciencia (esto último va a costar… en fin) y a los demás, bambú. Eso sí, las tostadas con mermelada y zumo de naranja (grande) del sábado no me las quita ni Dios. ¿Dios?  I ahora que lo pienso ¿Quién narices es Dios?




dimecres, 6 d’abril del 2016

Tot per un cèntim o menys

PETITA HORROR-STORY al voltant d'un pobre desgraciat que només volia acotar el cap i accedir pacíficament a l'extorsió d'espanya sobre la seva feina.


 
 
 
Massa feliç era jo i massa fàcil estava resultant la confirmació de l’esborrany de la hisenda espanyola d’enguany.

 

Sóc un desgraciat treballador mega-ultra-controlat per l’administració, a més dades amb una discapacitat reconeguda superior al 33%.  Em disposava a acceptar l’espoliació d’aquest any fins i tot content perquè hisenda em posava les coses una mica més fàcils. Però el somni durà el justet de validar l’esborrany. Error: “el rendimiento provisional del Trabajo no puede ser superior a los rendimientos de los Trabajos declarados”. Però jo només tinc una feina. I la resta (a part que no la faig jo) estava ben feta.  I en tot cas un concepte no pot ser superior (ni inferior) a ell mateix... diria.
En fi. Després d’uns moments de perplexitat, canvi de navegador inclòs (no fos cosa que...) i a punt del desesper per l’estupidesa de la situació, penso en obrir l’edició en la casella de la “base imponible”. Res especial. Tot i així insisteixo i vaig provant clicant aquí i clicant allà, fins que, dins d’aquesta subpantalla, en l’apartat de discapacitat, puc editar una altra subpantalla (la segona) on: tachan!, apareix un altre “rendimiento provisional”. Però la xifra és la mateixa. En altres paraules, el programari d’hisenda em diu que una quantitat x no és superior a l’altra quantitat x', tot i que les dues són idèntiques.
Un moment. Són realment idèntiques?  “Quien tuvo retuvo” diuen en el país de la hisenda espanyola (que no és el meu país) i com que jo vaig ser informàtic ja fa molts anys, em miro la x' que puc modificar i penso... potser sembla igual (a la x sense 'primera') però no ho és. I la rebaixo en un cèntim, de ,70 a ,69. E voilà! Problema solucionat.
 
I que en trec de tot plegat?  Doncs que ho bé el programa d’hisenda no sap que 10 és igual a 10 i cal que li posis 9,99; o bé algú s’ha passat de llestos i tot i que a mi només se’m mostres dos decimals, en realitat son un quans més. Vaja, que el 10 no era tan 10 sinó més aviat un 9,998.
 
Solucionat l’enrenou, me’n vaig a dormir tot sospirant per no poder ser un d’aquests espanyols privilegiats que poden, amb l’excusa d’una SICAV, tributa només un 1% (jo, tot i que discapacitat tributo força més, si no ho fos tributaria al voltant d’un 15%) o un d'aquest ricatxos que surten als telenotícies d'avui amb no sé quins papers de Panamà entremig.
Prefereixo anar-me’n a dormir sospirant per no esser un director de cinema, o un jugador de futbol o parent d’algun príncep o rei (no dic noms) que no pas anar-me’n traient foc pels queixals no perquè em toqui pagar uns quants euros (sóc partidari de la funció pública i per tant no veig amb mala cara els impostos) sinó perquè sóc ben conscient que amb els meus diners es continuarà finançant l’Església sinó algunes butxaques de corruptes —no sé perquè diem corruptes en lloc de dir el que són en realitat: lladres—. Fet i fet, per molt foc que tregui dels queixals, per molt que m’enfadi i rondini, demà sortirà el sol per tothom igual, pels pobres desgraciats com jo i per les moltes cares dures que hi ha en aquest país que sembla tan indecís, com diria Raimon.

divendres, 25 de març del 2016

Alguna cosa put

Alguna cosa fa pudor en tots aquests atemptats, el de París, el de Bèlgica i els de altres indrets els noms dels quals oblidem perquè no són Europa. Veureu, no dubto pas que els nois que s’immolaren i de pas es carregaren un grapat de persones i qui sap si animals no humans també ho fessin en nou del seu deu (el possessiu és ironia); el que no tinc tan clar, però, és aquell que els manà, aquell que els guià, que els donà l’explosiu —per mes que m’hi fixo, no he trobat mai cap bocí d’explosiu abandonat al clot d’un arbre— ho fes en nom d’un altre deu que no fos un de conegut i adorat per tots, sense cap diferència i que coneixem com diner. Fins i tot, pensem, penseu... l’explosiu... la matèria primera capaç de tanta destrucció... algú l’ha hagut de fabricar, algú hi ha fet negoci (o sigui, diner); la pregunta llavors és ¿qui?

 
Bé,  ara anem  a l’altra cantó del carrer: la religió. Després d’uns quants anys d’estudis em sembla clar que el fet religiós (no una religió concreta, una realització) és innat de l’home com ho és la por i la perplexitat i necessitat d’explicació d’allò desconegut. Fins i tot els mes areligiosos —Nabokov és un exemple famós— tenim dins nostre un substrat de qüestionament metafísic.  El que em provoca tristesa són les mostracions patètiques —de pathos— religioses. Ja sigui un nicab àrab o una mantellina catalana. Ja sigui una islàmica Mà de Fàtima, una creu de David jueva o una de Cristiana. I, en paral·lel, el que em preocupa (a mida que em faig vell, cada cop menys), és la manipulació del poder —el diner— del poble, a vegades ignorant a vegades lletrat, per dirigir-lo en benefici de la cobdícia dels pocs que sembla ser estan al cap d’amunt de la industria d’armament i dels molts soldats que fan de traficants, legals o no, d’armes.

 

Em sembla tan absurd un atemptat religiós (si es que ho és, ja veieu que en tinc dubtes raonables) com un atemptat per futbol. Vaja, que entenc tampoc les bombes de París, Bèlgica i d’aquests altres indrets que oblidem perquè no són Europa, com si les haguessin fet esclatar en nom del... no sé, del Barça,  per anomenar un equip molt proper a casa.

 

Crec, i amb això acabo, que la vida és prou difícil i curta com per posar-hi encara més entrebancs. No entenc, per altra banda, com, per una banda ens esmercem tant en curar malalties (a vegades amb el sofriment —la ditxosa investigació “necessària”— d’animals no humans) i per l’altra, en canvi, ens afanyem a fabricar mort envasada.

 

 





Imatges de la tristament famosa execució a foc  del pilot Jordà. Hi ha nombrosos enllaços, vet aquí un d'ells:
http://www.elmundo.es/internacional/2015/02/03/54d0fd0a268e3e500d8b4577.html
 



Ah!, i encara una última cosa, com pot dir ningú que un gos és impur? Això és que no coneixen la Piula o el Nino! (I tants d’altres)
http://www.veterinarios.info/2057/espana-los-musulmanes-llevan-a-cabo-una-yihad-contra-los-perros/



 

dissabte, 5 de març del 2016

El cinema necessita menys ordinadors i més imaginació

¿Voleu dir que fan falta massa ordinadors per fer una pel·lícula magnífica?

 Us apropo un parell de fragments d'una obra d'art. Cinema dins del cinema. El rodat...ge d'un passeig en carro de cavalls inclòs en la filmació de Dziga Vertov, "L'home amb la càmera".




Rodada originalment al 1929, pocs ordinadors hi havia per fer aquesta meravella de pel·lícula de la qual veureu uns segons, extrets d'una versió restaurada i musicada per Alloy Orchestra seguin les pautes marcades per Vertov, (Arte Divisa, col·lecció Origenes del cine, 2007).


Per altra banda, si us fixeu, notareu que "els actors" són gent del carrer que fins i tot fan broma amb el cámera (Dona que imita el movimient de manivela del operador al minut 0:35; típic noi espontani que, rere l'escena mira la cámera i fins i tot fa ganyotes amb un afany de quedar immortalitzat al minut 1:24 i del 1:27 al 1:33)

Finalment: un gran homenatge al gosset blanc que apareix com qui no vol la cosa al principi del tast i, com no, al cavall: bellesa en estat pur.



Nota: Aquest petit fragment no té cap funció comercial ni preten infringir cap dret d'autor (per altra banda el film, tot i que amb una altra banda sonora, està a Youtube).
La intenció és promocionar el gust pel bon cinema de tots els temps que, tot sovint, i potser no per casualitat, passa força allunyat dels espectaculars "efectes especials" computacionals.

 

diumenge, 10 de gener del 2016

Avui, trist 10 de gener de 2015, ¿neix un nou pseudo-heroi?


Segons la doctora i professora de la UAB d’Història Contemporània de Catalunya, Dra. Gemma Rubí,  va esser el 1892, quan La Unió Catalanista (grup conservador)  va celebrar el primer onze de setembre davant l’estatua de Rafael de Casanova.

 

Era Rafael Casanova realment un heroi? No recordo exactament però crec que en aquell moment, la Dra. Rubí ja va insinuar que l'estatua de Casanova, a Passeig Sant Joan (Gairebé on és ara), era el símbol més proper que es tenia a prop tot i que no el més adequat. Però sabem que Casanova va arribar a ser Conseller en Cap a la manera de Claudi, vaja, de casualitat i perquè no hi havia ningú més i, no sabem massa bé com ni perquè, que estrany, curiós, quina casualitat i quina coincidència que va esser l’únic en no patir el càstig dels castellans, poden tornar a exercir l’advocacia (se suposa que en castellano, que hace más fino, i va morir, tranquil·lament, com Franco, el 1743 (això sí, no a un hospital públic, sinó a casa seva: eren altres temps).

 

 

Alfred Bosch, escriptor i actualment col·laborador d’ERC no dóna una imatge massa idíl·lica de Casanova en la seva trilogia sobre la guerra de 1714. Vaig tenir ocasió (llavors no era famós) d’escriure’m amb ell i em va assegurar —i me’l crec— que, a banda de la trama novel·lística, els fets eren tan reals com ell creu que honestament i sàviament ho eren.  

Bé, ara no estic en disposició de trobar totes i cada una de les cites que fa de Casanova, però a vol de ploma n’he agafat algunes del final:

1-“—Doncs vinga —va replicar el superior—; aquí ja ho estan fent. I en Casanova? On para aquest home?
—Costa de dir. M’han arribat veus que ha passat per Sant Pere i que, en sentir xiular les bales,ha tornat cap a la Casa de la Ciutat. També m’han dit que ...” (Pàg. 680)

 2-“I també s’hi trobava, sí, el molt honorable Casanova, blanc i transfigurat, que arborava el pal. Era impossible saber si ell empenyia la ciutat o la ciutat l’empenyia a ell, però el cas és que complia el seu paper” (Pàg. 685)

3-“De fet, bona part dels ferits es quedaven de pedra quan eren infressats i veien, amb els seus propis ulls, el cnseller en cap ajagut al llit i conversant plàcidament amb la seva colla. Alguns venien convençuts que el mandatari havia mort; d’altres que l’havien ferit de gravetat; altres, que s’havia lliurat a l’enemic.... I encara alguns sostenien que el de la bandera, el que havia sortit a encapçalar la reacció, no era pas en Casanova, sinó un fuster del Raval que se li semblava molt.” (Pàg. 694).

 Alfred Bosch, 1714 (en un sol volum), 2003, La butxaca, Grup62 Columna, Barcelona
 


Doncs bé, si la dreta catalana de 1892 va aconseguir convertir en heroi a Casanova i enfosquir a Villarroel (Bé, queda un carrer a la ciutat), que va morir, segons Antoni Muñoz i Josep Catà el 1726 després de viure en condicions duríssimes; o en Moragues, que apressat, torturat i executat el 1715 va tenir el cap penjat als quatre vents durant 10 anys al Portal de Mar.

Si com deia, la dreta catalana de 1892 va aconseguir tot això, que no aconseguirà la dreta de 2015 amb el “venerable” Mas.

 

Potser, d’aquí uns anys, un descendent d’Alfred Bosch, ens escriurà la veritat.

dissabte, 12 de desembre del 2015

Marilyn, una gran dona encara per entendre.




A la pel·lícula A week with Marilyn (2011) -FIlmaffiny, un pela canyes vol treballar tan com sí com sí en el món del cinema: És en Colin Clark. Per aquelles raons de la vida, potser la sort del novell, potser l’espontaneïtat, el cas és que Collin esdevé una persona important al voltat de l’actriu a despit d’altres que el volen apartar.

Hi ha certs coquetejos entre ells dos però a la pel·lícula (caldria veure el llibre) no sembla que hi hagués sexe, és més, podem pensar que seria un destorb a una pel·lícula on descobrim la Marilyn menys Marilyn: la més insegura, menystinguda, sempre amb una ajudant academicista al seu costat (Paula Strasberg), com si no podés escapar de les normes i actuar com a ella li sortís de natural.

 

Minut 1:10 del llargmetratge; conversa íntima entre Collin i Marylin:

-Collin:  Qui és aquesta dona? [senyala una fotografia]

-Marylin: És la meva mare. EM va comprar un piano blanc poc abans quela tanquessin en un manicomi. Em vaig criar en cases d’altra gent.

-C: És L’Abraham Lincoln [senyala una foto d’ell]

-M: És el meu pare. No sé qui és el emu pare, o sigui que podria ser ell, oi?

-M: Tens casa, Colin? Una llar de veritat? Amb un pare i una mare?

-C: Sí, I tant!

-M; I  t’estimen?  

-C: Segur que sí

-M; Doncs tens sort

-C: Sí

-M; M’estimes, Colin?

-C: Sí. Ets com una deessa grega

-M; No sóc una deessa. Només vull que m’estimin com a una noia normal

-C: El Sr. Miller t’estima

-M; No. Hi vaig trobar les seves notes. Hi deia coses espantoses de mi,

-C: Els escriptors gargotegen moltes coses

-M; No, volia que les trobés. Hi deia que tant de bo no s’hagués casat amb mi

-M; Per què els que estimo sempre m’abandonen?

-C: Jo no t’abandonaré mai

 

-M; La gent només veu la Marilyn Monroe i quan s’adonen que no sóc ella, fugen


 

 

En canvi, les converses entre els dos personatges són d’unes complicitats que ells poden creure
finites però que duraran anys i anys (en el cas de  Marilyn menys per la seva misteriosa mort)
Sense ser jo pas cap artista i encara menys cap artista de renom, d’alguna manera si copso que en determinats moments i projectes s’espera força de mi, i moltes vegades triomfo, i altres cops no.

Però també que de mi s’espera un Lluís determinat, divertit per descomptat i fins i tot una mica boig;  treballador i poc molest. Un Lluís que s’invita als dinars sota la pena d’haver de suportar qualsevol discurset avorrit que ell no sap controlar.

Per això, potser, em sento tant proper a Marilyn, perquè incomprensió que pateix és una mica la meva.


La gent només veu al Lluís i quan s’adonen que jo no soc ell, fugen.

dissabte, 5 de desembre del 2015

L'advocacia... vocació o lucre? misericòrdia o negoci?


Diuen que una cop, no fa gaire, un advocat que era al passadís de les sales de justícia es trobà sorprès en assabentar-se que tenia, en una altra sala un afer d’ofici (això vol dir que havia de defensar a algú que no es podia pagar un advocat i ell actuava “d’ofici”)... ni per descomptat coneixia a la persona que havia de defensar ni els fets!

 

Jo no crec que al infal·lible sistema judicial Català (o espanyol, com es vulgui) hi puguin passar tals coses, sinó que més aviat és una xafarderia amb “mala baba” d’algun enemic d’aquest insigne defensor dels drets de les persones.

 

Però, venint a tomb amb una lectura que he de fer per a la Universitat, us voldria transcriure el que pensava Gulliver, el protagonista de l’obra de Jonathan Swift  Los Viajes de Gulliver (1726), dels advocats de la seva època al seu país. Evidentment no cal dir que tot el que explica és cosa passada i res a veure amb avui dia.

 

*  edició digital de daruma (epublibre) i traducció de Francisco Torres Oliver.

 El fragment correspon al capítol V de la Quarta Part, el viatge al país dels Houyhnhnms i els Yahoo (els primers són uns cavalls cultes, els segons una mena d’homes molt rudes i primitius)

         Diu Gulliver a preguntes d’un cavall (recordem que és un conte, eh?, qualsevol semblança amb la realitat és pura casualitat).

Font: http://uni.anshanenglish.com/wk/1
 
Dije que entre nosotros hay una sociedad de hombres a los que se forma desde la juventud en el arte de probar con palabras —que multiplican para tal fin— que lo blanco es negro o lo negro blanco, según se le pague. Para esta sociedad, el resto de la gente son esclavos.

Por ejemplo: si a mi vecino se le antoja mi vaca, contrata a un abogado para que pruebe que debo dársela. Así que a mí me toca contratar a otro abogado para que defienda mi derecho, ya que va en contra de toda norma de la ley dejar que nadie hable por sí mismo. Ahora bien, en este caso, yo, que soy el propietario legítimo, me encuentro con dos inconvenientes: primero, mi abogado, adiestrado casi desde la cuna en defender la falsedad, se halla completamente fuera de su elemento cuando tiene que defender una causa justa, de manera que es una empresa antinatural que lleva a cabo con gran torpeza, cuando no con mala voluntad. El segundo inconveniente es que mi abogado debe proceder con gran cautela, de lo contrario será reprendido por los jueces, y odiado por sus colegas, como alguien que rebaja la práctica de la ley. Así que sólo tengo dos maneras de conservar la vaca. La primera es ganarme al abogado de mi adversario pagándole el doble de honorarios; quien entonces traicionará a su cliente, insinuando que tiene a la justicia de su parte. La segunda manera es hacer que mi abogado presente mi causa lo más injusta posible, reconociendo que la vaca pertenece a mi adversario; lo que, llevado con habilidad, se ganará el favor del tribunal. Ahora bien, su señoría debe saber que los jueces son personas designadas para dirimir disputas sobre la propiedad, así como los procesos penales, y sacadas de entre los abogados más hábiles que se han vuelto viejos o perezosos; y como toda la vida han estado predispuestos contra la verdad y la equidad, tienen tan fatal necesidad de favorecer el fraude, el perjurio y la opresión que sé de varios que han rechazado un cuantioso soborno de la parte justa, antes que perjudicar la facultad haciendo algo no conforme con su naturaleza y su oficio.

 
Es máxima entre estos juristas que cualquier cosa que se haya hecho antes puede  volverse a hacer legalmente; y por tanto tienen especial cuidado en registrar todas las sentencias dictadas contra el derecho común y la razón general de la humanidad. Estas, con el nombre de precedentes, se aducen como autoridades para justificar las opiniones más inicuas, y los jueces jamás dejan de pronunciar sus sentencias de acuerdo con ellas.

 
Al alegar, evitan cuidadosamente entrar en los méritos de la causa, sino que se muestran vociferantes, violentos y tediosos demorándose en circunstancias que tienen poco que ver. Por ejemplo, en el caso que ya he mencionado: no quieren saber qué derecho o título puede tener el adversario para reclamar mi vaca, sino sólo si la vaca es roja o negra; si sus cuernos son largos o cortos; si el campo al que la saco a pastar es redondo o cuadrado; si es ordeñada dentro o fuera de casa; a qué enfermedades está expuesta, y cosas así; después de lo cual consultan los antecedentes, aplazan las sesiones de fecha en fecha, y al cabo de diez, veinte o treinta años, pronuncian el fallo.

 
 Hay que decir asimismo que esta sociedad tiene una jerga propia que ningún otro mortal es capaz de entender, y en la que están escritas todas sus leyes, que ponen especial cuidado en multiplicar; por donde embrollan completamente la esencia misma de la verdad y la falsedad, lo justo y lo injusto; de manera que se tarda unos treinta años en decidir si el campo que me dejaron mis antepasados durante seis generaciones me pertenece a mí, o pertenece a un extraño que vive a trescientas millas.


En el juicio a personas acusadas de delitos contra el estado, el método es mucho más breve y recomendable: primero el juez manda pregonar la disposición de los que están en el poder, después de lo cual puede fácilmente mandar ahorcar o salvar a un criminal, preservando estrictamente las debidas formas de la ley.


Aquí me interrumpió mi amo; dijo que era una lástima que unos seres dotados de tan prodigiosas habilidades intelectuales como estos juristas debían de ser, según la descripción que hacía de ellos, no se les animara a instruir a sus semejantes en el saber y en el conocimiento. En respuesta a esto aseguré a su señoría que en todo lo que no fuera su oficio eran normalmente la generación más ignorante y estúpida entre nosotros, los más despreciables en una conversación corriente, enemigos confesados de todo conocimiento y saber, y dispuestos asimismo a pervertir la razón general de la humanidad en cualquier otra materia de discurso, igual que en la de su propia profesión.

dissabte, 28 de novembre del 2015

¿Calidad o caridad? Cuestión de maldad o el vicio del poder.

Caridad (DRAE):
1. f. En la religión cristiana, una de las tres virtudes teologales, que consiste en amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos.
2. f. Virtud cristiana opuesta a la envidia y a la animadversión.
3. f. Limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados.
4. f. Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno.
 
Estas son las cuatro primeras acepciones que da el Diccionario de la Real Academia Española de la caridad. He incluido la cuarta porqué quizás es la más honesta, pero la menos practicada. 


En cambio, y sobre todo ahora que viene la navidad, la más practicada es la tercera, la limosna, en forma de peculio o de especie y que otorga un poder simbólico del caritativo hacia el recibidor de la misma, o aceptador, ¿Quién no ha dicho alguna vez: “sí, sí, es pobre… pero tiene móvil”? ¿Y no es esta pregunta, aparentemente inocente una demostración del poder que tiene el caritativo sobre el aceptador? 
 
 
 
El Cristianismo que además es la religión que continua la vida del alma más allá de la muerte haciendola eterna y por tanto convirtiendo así nuestra alma en nuestra propiedad —¿proto-capitalismo?— nos enseña a ser caritativos con el prójimo caído en desgracia pero olvida decir que antes debe ser la sociedad quien procure que el prójimo no caiga en desgracia.

Claro que sí la sociedad, representada por el estado, está más preocupada en abultar sus bolsillos con escandalosas corruptelas y robos aún más escandalosos como impunes, entonces no queda más remedio que echar mano de la cristiana caridad para “dar de comer al pobre” (eso sí, cuando yo quiera, lo que yo quiera, y, por supuesto ¡nada de vino!, "que luego se lo gastan en vicio").

 
Así pues, compañero, compañera, progresista y social, antes de participar en  una de esas execrables campañas de caridad, ya privadas (bancos de alimentos) ya más o menos públicas (maratones televisivos), piensa si estás realizando un acto de solidaridad o más bien una hipócrita y humillante piedad. Quizás sin quererlo estas actuando de manera más retrógrada que progresista.


** Los que tenéis cierta edad recordareis, sin duda, las mesas petitorias franquistas en favor de los  “chinitos”. Pues eso.
(Foto: Mesa Petitoria en Santo Domingo, Jerez de la Frontera.)
Fuente: http://postalesyfotosantiguasdesevilla.blogspot.com.es/2014/01/fotos-antiguas-de-jerez-de-la-frontera.html

 


No, yo os digo no a la hipócrita misericordia. Sí, en cambio a una acción de estado decidida. Si nuestros impuestos (que muchos pagan, algunos no) no fueran a los bolsillos de los ladrones que todos más o menos tenemos en mente, no habría necesidad de toda esta porquería sensiblera destinada a arrancarnos unas lágrimas con el dolor ajeno y de paso limpiar nuestra conciencia (Ya hemos cumplido con nuestro “cupo” anual).
 
 
No olvides:
LA PRÁCTICA DE LA CARIDAD AUMENTA
LA DIFERENCIA ENTRE RICOS Y POBRES
Porque la caridad solo la practican los pobres para
aliviar a los ricos de sus obligaciones.
 

Y (con esto termino) no me vale confundir mis argumentaciones con el esfuerzo que pueda hacer un particular en un área concreta por los motivos que sean (generalmente que por alguna razón le atañen: nuevamente una forma de egoísmo, aunque en este caso me parece totalmente aceptable). No me vale tampoco confundir mis argumentaciones con el esfuerzo que conviene que hagamos todos para afrentar una desgracia puntual: es lógico que ante un grave accidente  atentado vayamos todos en masa a dar sangre. Es razonable que ante los terremotos del Nepal de Abril y Mayo colaboremos todos (Perdón, no lo hagáis, sé de fuente directa que toda la ayuda se la quedó el gobierno para sus usos).Y si no, que se lo pregunten a los pobres desgraciados de Lorca que sufrieron en sus carnes el terremoto de 2011, ¿o es que ya no nos acordamos de ellos? ¿Qué? ¿Qué decides? ¿Caridad o calidad?
 
         MENOS BANCOS DE ALIMENTOS Y MÁS ACCIÓN DE GOBIERNO
MENOS MARATONES Y MÁS PROGRAMAS ESTATALES DE INVESTIGACIÓN 


Postada: preguntas inocentes:

¿Porqué los recaptadores de caridad acuden a las casas y clases humildes y no a los grandes ladrones (cuyos nombres callaré pero que todos conocemos)?
 
      ¿Porqué las clases humildes pagamos dobles impuestos —los de hacienda y los de la "solidaridad"—mientras que los otros no pagan ni unos ni otros?



Decían los Beatles en su canción Revolution

Dices que tienes una solución verdadera
vaya, tu sabes
A todos nos encantaría ver el plan
Me pides una contribución
vaya, tu sabes
Estamos haciendo lo que podemos
Si deseas dinero para la gente con mentes que odian*
Todos lo que te diré es “hermano, tienes que esperar”
Sabes que estará bien
Muy Bien, Muy bien
 
* Es evidente que los acaritados (que reciben la caridad) no odian, pero los que provocan la situación sí odian, o más bien, roban "al estilo de la pilas de los conejitos"
 (y roban y roban y roban .....) y roban


Fuentes de las imagenes genéricas:
http://protestantedigital.com/espana/30777/Se_incrementa_la_desigualdad_entre_ricos_y_pobres
http://www.politiquiando.com/2014/01/ricos-cada-vez-mas-ricos-pobres-cada-vez-mas-pobres/
http://afiecyl.es/wp/cuantos-impuestos-pagan-los-ricos/
 

 

 

dissabte, 14 de novembre del 2015

París, la tolerància i les curiositats de la vida.


La vida té les seves curioses curiositats,

 

La vida ha volgut que justament aquest cap de setmana tingui, a la taula, d’estudi, el tractat de Voltaire sobre la tolerància de 1763 (una paraula que no m’agrada, però que ben entesa és vital avui, 14 de novembre de 2015, dia 1 després dels atemptats de París).
 La vida ha volgut que aquesta tarda llegís aquest capítol, que... deu n’hi do. Abans, però de copiar-nel, cal dir que Voltaire, innocent ell, donava per acaba l’horrible època de les guerres de religió del segle XVI i XVII. Dic innocent perquè vet aquí com estem avui dia.

 
En fi. Us animo a llegir el cápitol, no és tant llarg com sembla. I si algú s’anima a llegir el discurs sencer, es pot trobar a Ciudad Seva

En tot cas destaco i molt un sol paràgraf:

“En fin, esta tolerancia no ha provocado jamás una guerra civil; la intolerancia ha cubierto la tierra de matanzas. ¡Júzguese ahora, entre esas dos rivales, entre la madre que quiere que se degüelle a su hijo y la que lo entrega con tal de que viva!”

 

 

CAPITULO IV
De si la tolerancia es peligrosa y en qué pueblos está permitida

  Algunos han dicho que si se tratase con una indulgencia paternal a nuestros hermanos errados, que rezan a Dios en mal francés, sería como ponerles las armas en la mano; que veríamos nuevas batallas de Jarnac, de Moncontour, de Coutras, de Dreux, de Saint-Denis, etc.; es cosa que ignoro porque no soy profeta; pero me parece que no es razonar de manera conse­cuente decir: «Esos hombres se sublevaron cuando se les trata­ba mal; por lo tanto, se sublevarán cuando se les trate bien.»

 
Me atrevería a tomarme la libertad de invitar a los que se encuentran al frente del gobierno y a aquellos que están desti­nados a ocupar puestos elevados a que se dignasen considerar tras meditado examen si se debe temer, en efecto, que la dulzu­ra produzca las mismas sublevaciones que hace nacer la cruel­dad; si aquello que ha sucedido en determinadas circunstancias debe suceder en otras; si las épocas, la opinión, las costumbres, son siempre las mismas.

 
Los hugonotes, sin duda, se han embriagado de fanatismo y se han manchado de sangre como nosotros; pero la generación presente ¿es tan bárbara como sus padres? El tiempo, la razón que hace tantos progresos, los buenos libros, la dulzura de la sociedad ¿no han penetrado en aquellos que dirigen el espíritu de esos pueblos? ¿Y no nos apercibimos de que casi toda Euro­pa ha cambiado de cara desde hace unos cincuenta años?

 
El gobierno se ha fortalecido en todas partes, mientras que las costumbres se han suavizado. La policía general, apoyada por ejércitos numerosos y permanentes, no permite además temer el retorno de aquellos tiempos anárquicos en que unos campesinos calvinistas luchaban contra unos campesinos católi­cos, reclutados a toda prisa entre las siembras y las siegas.

 

A otros tiempos otros cuidados. Sería absurdo diezmar hoy día la Sorbona porque en otros tiempos presentó un recurso para hacer quemar a la Doncella de Orléans; porque declaró a Enri­que III depuesto del derecho de reinar; porque lo excomulgó; porque proscribió al gran Enrique IV. No buscaremos, sin duda, los demás estamentos del reino que cometieron idénticos excesos en aquellos tiempos frenéticos: eso sería no solamente injusto, sino que supondría una locura semejante a purgar a todos los habitan­tes de Marsella porque tuvieron la peste en 1720.

 
¿Iremos a saquear Roma, como hicieron las tropas de Car­los V, porque Sixto V, en 1585, concedió nueve años de indul­gencias a todos los franceses que tomasen las armas contra su soberano? ¿Y no es ya bastante impedir que Roma vuelva a cometer jamás excesos semejantes?

 
El furor que inspiran el espíritu dogmático y el abuso de la religión cristiana mal entendida ha derramado tanta sangre, ha producido tantos desastres en Alemania, en Inglaterra, e inclu­so en Holanda, como en Francia: sin embargo, hoy día, la dife­rencia de religión no causa ningún disturbio en aquellos Esta­dos; el judío, el católico, el griego, el luterano, el calvinista, el anabaptista, el sociniano, el menonita, el moravo, y tantos otros, viven fraternalmente en aquellos países y contribuyen por igual al bienestar de la sociedad.


Ya no se teme en Holanda que las disputas de un Gomar sobre la predestinación motiven la degollación del Gran Pensio­nario. Ya no se teme en Londres que las querellas entre presbi­terianos y episcopalistas acerca de una liturgia o una sobrepelliz derramen la sangre de un rey en un patíbulo. Irlanda, poblada y enriquecida, ya no verá a sus ciudadanos católicos sacrificar a Dios, durante dos meses, a sus ciudadanos protestantes, ente­rrarlos vivos, colgar a las madres de cadalsos, atar a las hijas al cuello de sus madres para verlas expirar juntas; abrir el vientre a las mujeres encintas, extraerles a los hijos a medio formar para echárselos a comer a los cerdos y los perros; poner un puñal en la mano de sus prisioneros atados y guiar su brazo hacia el seno de sus mujeres, de sus padres, de sus madres, de sus hijos, ima­ginando convertirlos en mutuos parricidas y hacer que se con­denen al mismo tiempo que los exterminan a todos. Esto es lo que cuenta Rapin-Thoiras, oficial en Irlanda, casi nuestro con­temporáneo; esto es lo que relatan todos los anales, todas las historias de Inglaterra y que, sin duda, jamás será imitado. La filosofía, la sola filosofía, esa hermana de la religión, ha desar­mado manos que la superstición había ensangrentado tanto tiempo; y la mente humana, al despertar de su ebriedad, se ha asombrado de los excesos a que la había arrastrado el fanatismo.

 

También nosotros tenemos en Francia una provincia opu­lenta en la que el luteranismo supera al catolicismo. La univer­sidad de Alsacia se halla en manos de luteranos; ocupan una parte de los cargos municipales: jamás la menor disputa religio­sa ha turbado el reposo de esa provincia desde que pertenece a nuestros reyes. ¿Por qué? Porque no se persigue en ella a nadie[RC14]. No tratéis de forzar los corazones y todos los corazones estarán con vosotros.

 

Yo no digo que todos aquellos que no siguen la religión del príncipe deban compartir los puestos y los honores de los que per­tenecen a la religión dominante. En Inglaterra, los católicos, con­siderados seguidores del partido del pretendiente, no pueden acceder a los empleos públicos: incluso pagan un impuesto doble; pero gozan por lo demás de todos los derechos de los ciudadanos.

 

De algunos obispos franceses se ha sospechado que creían que ni por su honor ni por su interés les convenía tener calvi­nistas en sus diócesis y que éste es el mayor obstáculo a la tole­rancia: no puedo creerlo. El cuerpo de los obispos, en Francia, está compuesto por gentes de calidad que piensan y obran con una nobleza digna de su nacimiento; son caritativos y genero­sos, cosa que hay que reconocerles en justicia; deben creer cier­tamente que sus diocesanos fugitivos no se convertirán en los países extranjeros y que, cuando vuelvan con sus pastores, podrán ser instruidos por sus lecciones y conmovidos por sus ejemplos: su honor ganaría al convertirlos, lo temporal no sal­dría perdiendo y cuantos más ciudadanos hubiese más renta­rían las tierras de los prelados.

 

Un obispo de Varnie, en Polonia, tenía un anabaptista de granjero y un sociniano de recaudador; le propusieron que des­pidiese y persiguiese al uno porque no creía en la consustancia­lidad y al otro porque no bautizaba a su hijo hasta los quince años: respondió que serían condenados para toda la eternidad en el otro mundo, pero que en éste le eran muy necesarios.

 

Salgamos de nuestra pequeña esfera y examinemos el resto de nuestro globo. El  Gran Señor gobierna en paz veinte pueblos de diferentes religiones; doscientos mil griegos viven en seguridad en Constantinopla; el propio muftí nombra y pre­senta al emperador al patriarca griego; se tolera a un patriarca latino. El sultán nombra obispos latinos para algunas islas de Grecia y he aquí la fórmula que emplea: «Le mando que vaya a residir como obispo a la isla de Quío, según su antigua costum­bre y sus vanas ceremonias.» Este imperio está lleno de jacobi­tas, nestorianos, monotelitas; hay coptos, cristianos de San Juan, judíos, guebros, banianos. Los anales turcos no hacen mención de ningún motín provocado por alguna de esas religiones.

 

Id a la India, a Persia, a Tartaria, veréis en todos esos paí­ses la misma tolerancia y la misma tranquilidad. Pedro el Gran­de ha favorecido todos los cultos en su dilatado imperio; el comercio y la agricultura han salido ganando y el cuerpo políti­co no ha sido perjudicado por ellos.

 

El gobierno de China no ha adoptado jamás, desde los cua­tro mil años que es conocido, más que el culto de los noaquidas, la adoración simple de un solo Dios; tolera, sin embargo, las supersticiones de Fo y una multitud de bonzos que sería peli­grosa si la prudencia de los tribunales no los hubiera manteni­do siempre a raya.

 

Es cierto que el gran emperador Yung-Chêng, el más sabio y el más magnánimo que tal vez haya tenido China, ha expulsado a los jesuitas; pero esto no lo hizo por ser intolerante; fue, al contra­rio, porque lo eran los jesuitas. Ellos mismos citan, en sus Cartas curiosas, las palabras que les dijo aquel buen príncipe: «Sé que vuestra religión es intolerante; sé lo que habéis hecho en Manila y en el Japón; habéis engañado a mi padre; no esperéis engañarme a mí.» Léanse todos los razonamientos que se dignó hacerles, se le encontrará el más sabio y el más clemente de los hombres. ¿Podría, en efecto, permitir la permanencia en sus Estados de unos físicos de Europa que, con el pretexto de mostrar unos termóme­tros y unas eolipilas a la corte, habían sublevado ya contra él a uno de los príncipes de la sangre? ¿Y qué habría dicho ese emperador si hubiese leído nuestras historias, si hubiese conocido nuestros tiempos de la Liga y de la conspiración de las pólvoras?

 

Le bastaba con estar informado de las indecentes querellas de los jesuitas, de los dominicos, de los capuchinos, del clero secular, enviados desde el fin del mundo a sus Estados: venían a predicar la verdad y se anatematizaban unos a otros. El empe­rador no hizo, por tanto, más que expulsar a unos perturbado­res extranjeros: ¡pero con qué bondad los despidió! ¡Qué cuida­dos paternales tuvo con ellos para su viaje y para impedir que les molestasen en el trayecto! Su propio destierro fue un ejem­plo de tolerancia y humanidad.

 

Los japoneses eran los más tolerantes de todos los hom­bres: doce religiones pacíficas estaban establecidas en su impe­rio; los jesuitas vinieron a ser la decimotercera, pero pronto, al no querer ellos tolerar ninguna otra, ya sabemos lo que sucedió: una guerra civil, no menos horrible que la de la Liga, asoló el país. La religión cristiana fue ahogada en ríos de sangre; los japoneses cerraron su imperio al resto del mundo y nos consi­deraron como bestias feroces, semejantes a aquellas de que los ingleses han limpiado su isla. En vano el ministro Colbert, com­prendiendo la necesidad que tenemos de los japoneses, que para nada nos necesitan a nosotros, intentó establecer un comer­cio con su imperio: los halló inflexibles.

 

Así pues, nuestro continente entero demuestra que no se debe ni predicar ni ejercer la intolerancia.

 

Volved los ojos hacia el otro hemisferio; ved la Carolina, de la que el prudente Locke  fue legislador: bastan siete padres de familia para establecer un culto público aprobado por la ley; tal libertad no ha hecho surgir ningún desorden. ¡Dios nos libre de mencionar este ejemplo para incitar a Francia a imitarlo! Sólo se cita para hacer ver que el mayor exceso a que pueda llegar la tolerancia no ha sido seguido de la más leve disensión; pero aquello que es muy útil y bueno en una colonia naciente no es conveniente en un viejo reino.

 

¿Qué diremos de los primitivos que han sido apodados cuáqueros por burla y que, con costumbres tal vez ridículas, han sido tan virtuosos y han enseñado inútilmente la paz al resto de la humanidad? Alcanzan el número de cien mil en Pen­silvania; la discordia, la controversia, son ignoradas en la feliz patria que ellos se han creado y el mero nombre de su ciudad de Filadelfia, que les recuerda en todo momento que los hombres son hermanos, es el ejemplo y la vergüenza de los pueblos que todavía no conocen la tolerancia.

 

En fin, esta tolerancia no ha provocado jamás una guerra civil; la intolerancia ha cubierto la tierra de matanzas. ¡Júzguese ahora, entre esas dos rivales, entre la madre que quiere que se degüelle a su hijo y la que lo entrega con tal de que viva!

 

No hablaré aquí más que del interés de las naciones; y res­petando, como debo, la teología, no considero en este artículo más que el bien físico y moral de la sociedad. Suplico a todo lec­tor imparcial que sopese estas verdades, que las certifique, que las extienda. Los lectores atentos, que se comunican sus pensa­mientos, van siempre más lejos que el autor.